Ropa de montaña, ¿como elegirla adecuadamente?

La montaña es una opción preferente para los amantes de la naturaleza. Pero no basta una buena forma física, también hay que saber equiparse con la ropa de montaña adecuada. La norma son tres capas.

Ir al monte o hacer senderismo son actividades lúdicas que realizamos por puro placer. El objetivo es (o debe ser) disfrutar de la actividad y pasarlo bien con la familia y/o amigos en el entorno natural. Pero para que la jornada montañera resulte redonda y ningún contratiempo la estropee, aparte de una buena ropa de montaña, conviene tener en cuenta una serie de consejos y normas básicas en cuanto al equipo que vamos a llevar, desde la indumentaria hasta lo que metemos en la mochila.

Antes, incluso, que los materiales, conviene tener en cuenta dos intangibles que son los más importantes y que nunca deben de faltar en la mochila de un montañero: la información y el sentido común.

Información. Ya lo dice el refrán. El saber no ocupa lugar. Y en la montaña hasta te puede salvar la vida o evitarte un disgusto. Estar informado sobre las características de la ruta, sus detalles técnicos (dificultad, distancia, desnivel…), el tipo de terreno por el que discurre, la meteorología prevista… es fundamental para evitar sorpresas desagradables.

Sentido común. El menor de los sentidos es el que nunca debe faltar cuando vas al monte. Conocerse a uno mismo (y a los que te acompañan), saber cuales son tus limitaciones físicas y mentales y saber tomar decisiones en función de los imprevistos que puedan surgir (un cambio inesperado de tiempo, un accidente, un extravío) son aspectos que marcan la diferencia para que un pequeño susto no se convierta en una tragedia o un grave accidente. ¡Buena caminata!

Indumentaria

La elección de la ropa de montaña es fundamental para que la excursión resulte agradable. Como consideraciones previas, el tallaje debe ser el correcto. No muy ajustado, ya que nos sentiríamos incómodos y nos puede provocar rozaduras, ni demasiado holgado, ya que entonces la ropa se puede enganchar con facilidad en zarzas, arbustos, rocas o ramas. Los consejos que a continuación exponemos son siempre para unas condiciones meteorológicas ‘normales’ (ni frío ni calor extremo) ya que las salidas invernales requieren materiales y conocimientos específicos, reservados a montañeros con mayor experiencia, no solo una buena ropa de montaña es importante. De todas formas, como norma, la teoría de las tres capas es siempre válida para tenerla en cuenta en cualquier salida montañera. Solo hay que adaptarla a las circunstancias concretas de cada una de ellas.

ROPA DE MONTAÑA

La teoría de las tres capas

Se refiere a dividir la ropa de montaña que llevamos en capas (el símil de la cebolla sirve para entenderlo) para lograr la máxima confortabilidad añadiendo o eliminando capas según las necesidades ante aspectos como la sudoración, el frío o el calor.

Primera capa

También llamada segunda piel o capa interior. Es la prenda que se encuentra en contacto con la piel. Su principal función es alejar nuestro sudor del cuerpo, evitando la sensación de humedad y que nos quedemos fríos. Para ello se utilizan materiales no absorbentes compuestos por fibras sintéticas -como poliester, polipropileno o clorofibra- o lana de nueva generación, que dejan pasar todo el sudor producido por nuestro cuerpo.

Segunda capa

También llamada capa de aislamiento o de abrigo. Su función es aislarnos térmicamente del exterior. Estas prendas no nos calientan de manera directa. Lo que hacen es retener el calor que genera el cuerpo, impidiendo su enfriamiento y favoreciendo al mismo tiempo la evacuación del sudor. Son materiales aislantes que aunque estén mojados consiguen mantener sus propiedades aislantes y transpirables intactas. El ejemplo más claro de este tipo de prenda es el forro polar en todas sus variables.

Tercera capa

También llamada capa de protección o capa exterior. Su función es protegernos de las inclemencias exteriores (nieves, lluvia, viento, frío…) pero también de nuestro sudor, por lo que debe de tener dos características aparentemente contradictorias: impermeabilidad y transpirabilidad. Se encuentran en las prendas con membrana impermeable (chaquetas, pantalones y guantes), que se comercializan en distintos grosores según el tipo de actividad a realizar. Al ser la más exterior, debe de ser resistente a rozaduras y desgarros, tan habituales en la montaña. La marca comercial más conocida de este material es el goretex.

Pantalón

El primer requisito y fundamental es que sea cómodo. En este sentido, los nuevos tejidos aportan una cierta elasticidad que favorece tal condición. La impermeabilidad, sin ser imprescindible, sí que es recomendable. Lo que si que hay que evitar siempre son los que absorben la humedad (efectivamente, ir con pantalones vaqueros al monte no es una buena idea). Otra característica importante es que tengan bolsillos que permiten llevar a mano utensilios de uso frecuente (navaja, brújula/gps, teléfono móvil…) o algo de comida (frutos secos, barritas energéticas…).


PANTALONES PARA LA MONTAÑA

Camiseta

Aplicando la teoría de las tres capas, debe ser transpirable. La manga larga o corta queda al gusto del usuario, que deberá elegirla en función de lo friolero que se sea o el terreno por el que se va a transitar (en terreno enmarañado evitará los arañazos, aunque también puede acabar con la camiseta hecha jirones). Desechar siempre las de algodón, ya que absorben la humedad y el agua hasta (cuatro veces su peso) y tardan mucho en secarse. Si sudas mucho no es mala idea llevar siempre una de repuesto en la mochila.

Calcetines

Deben absorber bien el sudor, ser suaves y ajustarse bien al pie, requisitos que nos evitarán las siempre temidas e incómodas rozaduras y/o ampollas. Su grosor variará en función de la época del año en la que hagamos la excursión o el frío de la jornada elegida. O del gusto del montañero. Hoy en día casi todas las marcas cuentan con modelos específicos de calcetines para senderismo, elaborados con materiales sintéticos adecuados que cumplen con todos estos requisitos. Llevar siempre un par de repuesto en la mochila. No abulta nada y nos puede evitar la desagradable sensación de caminar con los pies mojados si hemos tenido que vadear un río, hemos metido la ‘pata’ en un charco sin darnos cuenta o hemos cruzado una campa de hierba cargada aún con el rocío de la mañana.

Calzado

Es un elemento fundamental de la indumentaria, ya que soporta nuestro peso, es nuestro contacto con el suelo y nos debe de dar seguridad ante las condiciones del terreno. No llevar el calzado adecuado a las condiciones de la excursión es uno de los errores más graves y comunes. Botas altas (que protegen el tobillo) o bajas, zapatillas de montaña, sandalias de montaña… las opciones son numerosas y en función de las necesidades del montañero, la época de la excursión o el terreno por el que discurre. Su impermeabilidad es recomendable, aunque deberemos tener cuidado si somos propensos a sudar por los pies ya que suele ser un tipo de calzado mucho más cálido.

Chubasquero y/o impermeable

Estamos ante la tercera capa antes explicada. Las previsiones meteorológicas y la época del año nos servirán de referencia para saber cuál de sus opciones es la más adecuada (chubasquero, cortavientos, goretex…), aunque como norma general, nunca debe faltar en la mochila un chubasquero (los hay muy ligeros que apenas ocupan espacio y pesan muy poco), que nos puede evitar un mal rato ante un imprevisto cambio de tiempo, tan habitual en la montaña.

Forro polar

Es el representante por antonomasia de la segunda capa. Y como pasa con el chubasquero/impermeable, hay multitud de modelos para elegir. También los hay ligeros para llevar en la mochila por si acaso. Como norma, nunca debe faltar en la mochila el forro o el chubasquero. Y si la meteo no es estable o la excursión tiene cierta envergadura, los dos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *